Lógica Inversa

Pues para mí tiene sentido…

Nuevo gimnasio, nuevos amigos. El desenlace.

Mientra voy hacia mi campo un señor de unos cincuenta y largos coge el balón, se planta en medio del campo y empieza a soltar instrucciones a un ritmo frenético. Todo el mundo se pone a correr de un lado para otro como lemmings a los que les quedan unos segundos para ser detonados.

Cuando uno es de barrio desarrolla un instinto para identificar a los que cortan el bacalao, así te ahorras unas cuantas collejas. Malamadre me había despistado inicialmente, pero ahora lo veía claro: el señor mayor era El Patriarca. Él no llevaba 15 años jugando con el resto, cuando fueron a construir el gimnasio ya estaba allí, dando instrucciones sobre cómo hacer el mortero.

El Patriarca me envía a la portería por novato y aprovecho para hacerle algunas preguntas. Mientras me explica las tácticas y cómo nos vamos a mover yo pongo mi mejor cara de alumno y voy asintiendo rítmicamente (creo que le caigo bien).

Y para mejorar aún más las cosas, aparece un rezagado. Perfecto, ya somos pares. Empieza el partido.

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Nuevo gimnasio, nuevos amigos

Han pasado ya unos meses desde que nos mudamos en la agencia, pero no fue hasta ayer que me apunté al gimnasio junto a algunos compañeros. Y para empezar bien, hoy a las dos en punto ya estaba en la puerta.

Como quería empezar bien pero tampoco quería montármelo en plan campeón, he elegido una clase que prometía pocas aventuras: “Espalda Sana”. Abuelos, abran paso.

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El primer post

En las imponentes montañas del Tibet, en un humilde monasterio, vive un gran maestro Taoísta conocido por su inmensa sabiduría.

Una noche el maestro se encontraba meditando cuando un joven discípulo se acercó sigilosamente y se sentó a una distancia prudencial. Sin abrir los ojos y sin variar un ápice su postura, el anciano preguntó con voz tranquila:
- ¿Qué nubla tu mente, joven yogui?
- Maestro, he decidido hacerme un blog y tengo terribles dudas sobre el contenido del primer post.
“Si escribo sobre mí o la filosofía del blog, será demasiado típico.
Si el tema es muy genérico, nadie se sentirá identificado.
Si es muy específico, me encasillarán.
Si la entrada es breve, no generaré interés.
Si es larga, no la leerán entera.
Si redacto algo serio y formal, me tacharán de aburrido.
Si busco ser gracioso, me tildarán de bufón…
Así que Maestro, se lo ruego, dígame… ¿cómo cautivar a estas personas con un único post?”

El maestro abrió los ojos, levantó los hombros y dijo:
- ¿Qué coño es un blog?
 

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